Tener éxito en la vida

Hace unos días asistí a la ceremonia de graduación de una reputada universidad privada de Barcelona. Un momento especial y emotivo porque se graduaba mi sobrina mayor y ahijada El evento reunía tanto a estudiantes de ciencias políticas como a estudiantes de ADE (Administración de Empresas) y, como es habitual en este tipo de celebraciones, hubo charlas de profesores, responsables de programa y diversos directivos de la universidad. Yo misma me había graduado en esta universidad hace la friolera de 37 años, aunque no recuerdo haber tenido una ceremonia de este tipo. El acto fue muy inspirador, al menos para mí. Me sorprendió gratamente el énfasis que pusieron los diversos ponentes y especialmente Anna Cejudo, la brillante emprendedora en serie a la que habían invitado como conferenciante especial para la ocasión, en proponer a los jóvenes graduandos matices sobre el concepto de éxito.

Considerando a lo que me dedico desde hace 15 años ya, me encantó que esos jóvenes que van a iniciar su vida de manera independiente tuvieran la ocasión de oír- y, espero, escuchar- lo importantes que resultan ser durante la vida aspectos tales como: ser auténtico y fiel a uno mismo, cultivar las relaciones y los vínculos personales y, especialmente, tomar decisiones basadas en la felicidad y en priorizar aquello que realmente apasiona en vez de decisiones basadas en ganar (mucho) dinero, en obtener reconocimiento o en hacer “lo correcto” o “lo que es bueno para la carrera profesional”… o “lo que querrían mis padres”. También, que ejercer el liderazgo pasa por estar al servicio de otros y funcionar con una ética que respete lo colectivo.

Antes de seguir con este tema, quizás sea interesante establecer una definición común de los conceptos de éxito y felicidad. El éxito se puede definir como el logro de metas o resultados deseados, ya sea en la carrera profesional, las finanzas, la educación o el crecimiento personal. Por otro lado, la felicidad se refiere a un estado emocional positivo caracterizado por sentimientos de satisfacción, alegría y bienestar.
Como la felicidad es una experiencia subjetiva que varía de persona a persona, lo que aporta alegría y satisfacción a un individuo puede no tener el mismo efecto en otro. Por eso, el éxito, tal como lo define la sociedad, puede no alinearse con los valores, deseos o aspiraciones personales de un individuo.

Lo que les estaban transmitiendo ese día a todos aquellos jóvenes que se graduaban fue sencillamente que es esencial que las personas definamos nuestras propias creencias sobre el éxito y persigamos objetivos que sean consistentes con ellas, en lugar de perseguir ciegamente los estándares sociales. También, que mantenernos conectados con nosotros mismos nos permitirá ser conscientes de cómo van a ir eventualmente cambiando dichas creencias sobre el éxito a medida que envejecemos y/o vamos experimentando diferentes vivencias.
Si a lo largo de la vida conseguimos mantener alineados el éxito personal con los valores, aumentan nuestras posibilidades de encontrar una felicidad genuina a lo largo de nuestro viaje.

Aunque todo ello puede parecer obvio, vivir de acuerdo con estos valores no lo es tanto. Viví las reflexiones ofrecidas en la ceremonia como muy útiles y un buen recordatorio, también, para mí y para todos los adultos que asistíamos.

Desde hace un tiempo, me surgen a menudo reflexiones (como una especie de balances internos ¡) sobre la vida que tengo ahora y también, sobre la que he tenido hasta ahora, tanto a nivel personal como profesional. Soy consciente de que todos los momentos pasados me han traído hasta el actual, a este momento presente y aunque no me arrepiento de nada, si creo que con la perspectiva de mi experiencia y conciencia actuales veo con más claridad las consecuencias de muchas elecciones que hice, algunas incluso de manera inconsciente.

Por haberlo hablado con personas cercanas, sé que no soy la única que se plantea preguntas de este tipo. Quizás tú también te las hagas… ¿Como he acabado aquí? o ¿Por qué yo he tenido un cierto nivel de éxito cuando otras personas no lo han tenido? o ¿Me considero una persona feliz? Y sobre todo, ¿Cómo me gustaría que fuera el tiempo que me quede por vivir?

Porque todos aspiramos a graduarnos de nuestra vida con honores y eso implica haber sido felices y haber contribuido a que el mundo sea mejor 🙂

A menudo cuando estamos inmersos en la intensa actividad cotidiana habitual, aunque pueden surgir las preguntas, no hay mucho tiempo para dejar que resuenen, para reflexionar sobre ellas o para encontrar respuestas. Una de las ventajas de los períodos de pausa y descanso, como el verano, es que podemos abrirnos a contemplar posibles respuestas creativas a aquello que es realmente importante para nosotros. Recuerda que hacer un retiro de meditación y silencio favorece el poder darte un espacio privilegiado para ello. Por mi parte, me marcho a un retiro de 10 días este mismo viernes 🙂

¡Que tengas un muy feliz y pausado verano!

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