Algunos falsos mitos sobre el Mindfulness

De manera general, el desarrollo humano puede considerarse como una progresión de diferentes formas de interpretar la realidad, de dar sentido a la experiencia, que van surgiendo en cada etapa.
En ese proceso de desarrollo, la mente puede ser el mejor aliado o el peor enemigo, según como funcione y sea gestionada. Una mente no entrenada es fuente de gran sufrimiento.

Como dice Matthieu Ricard, el famoso monje budista que algunos estudios científicos, hace años, consideraron “el hombre más feliz del mundo”:
“Desplegamos muchos esfuerzos en mejorar las condiciones externas de nuestra existencia, pero al final siempre es nuestra mente la que experimenta el mundo y lo traduce en bienestar o sufrimiento.
Si transformamos la forma en que percibimos las cosas, transformamos la calidad de nuestras vidas.
Y este cambio resulta de un entrenamiento de la mente llamado meditación.”

La meditación es esencialmente una manera de entrenar de manera sistemática y rigurosa la mente.
Un entrenamiento podríamos incluso decir que “científico” en la medida en que numerosos estudios avalan los beneficios que tiene la práctica meditativa basada en mindfulness a diferentes niveles, tanto cognitivos (mejora de la capacidad de concentración), como emocionales (manejo positivo de las emociones aflictivas o del estrés) o físicos (mayor sensación de calma y bienestar).

Este verano me crucé con un vecino del barrio que tiene unos 45 años y que según me dijo, lleva más de 25 años sufriendo una neuropatía grave en las extremidades que ha ido en aumento, le genera muchos dolores y limita mucho su movilidad (se desplaza en uno de esos carritos motorizados). Mientras charlábamos, mencionó con una cierta frustración la infinidad de médicos y especialistas de abordajes más o menos alternativos que ha consultado en todos estos años. Estaba un poco harto y se quejaba de que la mayoría de los profesionales que había visto no entendían lo que es convivir de manera permanente con el dolor.

Cuando me habló del dolor, le pregunté si había probado a meditar, ya que mindfulness puede ayudar eficazmente a manejar el dolor crónico. Diversos estudios evidencian que cambia la relación que se establece con él, fomentando una actitud más compasiva y menos reactiva y aceptándolo, en lugar de luchar o tratar de eliminarlo, que es algo que únicamente genera más tensión física y mental y aumenta por tanto la experiencia subjetiva de dolor.

Su respuesta fue que no creía en ello y al indagar un poco, acabó diciéndome que era economista, que se consideraba una persona muy racional y que la meditación le parecía algo un tanto “esotérico”.

Me sentí muy triste de que una persona educada y con conocimientos y, sobre todo, que realmente sufre tanto y desde hace tanto tiempo, se negara a sí misma la posibilidad de explorar algo que muy probablemente le ayudaría a manejar mejor la difícil experiencia con la que tiene que convivir de manera cotidiana y a mejorar su calidad de vida. Y además, sin tener que perder nada por probarlo…

Me temo que, aunque en los 15 años que llevo impartiendo formaciones de mindfulness su práctica se ha popularizado y difundido mucho, desafortunadamente, todavía hay mucho desconocimiento sobre que es o incluso, ideas falsas.

Algunos falsos mitos frecuentes que me encuentro cuando doy charlas o cursos sobre mindfulness:

Mito #1- Mindfulness va de dejar la mente en blanco

Muchas personas confiesan que, tras intentarlo, abandonaron la práctica de mindfulness porque les resultaba imposible parar la mente o no tener contenidos mentales. El tema es que no es necesario dejar la mente en blanco. No hay que dejar de pensar. Todos tenemos pensamientos y, a veces, estos pensamientos toman el control. Además, cuanto más intentamos controlar la mente, más “brava” se pone… como dice el proverbio: “aquello que resistes, persiste”.

Cuando entrenamos la atención consciente, podemos simplemente ser conscientes de los pensamientos que surgen. Podemos notarlos sin juzgarlos y dejarlos pasar a un segundo plano, centrándonos de nuevo en el presente, por ejemplo, en la respiración o en el contacto de las plantas de los pies en el suelo. Con una práctica sostenida y disciplinada, nos volvemos más conscientes de los patrones de la mente y de la naturaleza de los pensamientos. Y eso hace que, progresivamente, podamos salir de manera natural de los bucles de pensamientos sobre el pasado o el futuro, que nos desconectan de lo que está ocurriendo.
Experimentamos que, aunque HAY pensamientos, NO SOMOS esos pensamientos.

Mito #2- Mindfulness implica experimentar relajación (o felicidad o lograr cualquier experiencia específica agradable)

Una de las principales intenciones al entrenar mindfulness es mejorar la autoconciencia, lo que aumenta la capacidad para gestionarse a uno mismo. Esto, a su vez, ayuda a mejorar el bienestar y favorece que podamos vivir mejor nuestras vidas, hacer mejor nuestro trabajo, o incluso, tomar mejores decisiones tanto profesionales como personales. La relajación puede ser un subproducto bienvenido, pero no debe considerarse el objetivo. De hecho, la práctica de la atención consciente implica que escojamos regresar, una y otra vez, a la experiencia tal como es, incluso si es incómoda o desagradable, como por ejemplo, el dolor crónico. Al abordar cualquier dificultad con atención y curiosidad, podremos aprender de ella y desarrollar formas más hábiles de responder

Mito #3- Mindfulness toma tiempo

Ésta es una de las principales razones por las que la gente pospone la práctica de mindfulness. Piensan que no podrán sentarse en silencio durante veinte o treinta minutos cada día.
El psiquiatra americano Dan Siegel afirma que meditar para desarrollar una atención consciente es un tema de higiene mental tan necesario e importante (o más) como algunos hábitos de higiene física diaria, como por ejemplo, limpiarse los dientes, Y añade que hoy en día nadie se plantearía que no tiene tiempo de limpiarse los dientes¡!

Es cierto que cuando uno empieza, participando por ejemplo en un programa MBSR de iniciación a mindfulness de 8 semanas, es recomendable realizar de manera regular el entrenamiento que se propone a través de ejercicios guiados si se quiere experimentar los beneficios que la atención consciente tiene. Y eso, obviamente requiere tiempo. De manera similar al que habría que dedicar a un entrenamiento físico para correr una carrera o escalar una montaña.

Pero no olvidemos que la razón por la que es deseable entrenar mindfulness es precisamente para poder vivir nuestra vida de una manera más consciente, momento a momento. Por eso, in fine, la intención es poder llegar a realizar cualquier actividad cotidiana con atención consciente

Aquello en lo que uno piensa y reflexiona con frecuencia se convertirá en la inclinación de la mente.

Atrévete a entrenar tu mente para que se incline hacia la calma, la tranquilidad, la aceptación y la compasión.

Practica mindfulness sol@ o participando en un grupo este otoño¡!

2 Comments
  • Isabel Garcia Villena
    Posted at 11:19h, 06 septiembre Responder

    Gracias Sylvia por tus comentarios y recordar la importancia de prestar atención en el momento que se presenta. El parar sin más, sin juicio y con actitud de curiosidad, me ayuda en mi día a día como el alimentarme o el beber si tengo sed. Es mindfulness.
    Soy médica de familia y no todos los fármacos o las palabras de los profesionales pueden curar. A veces, aliviar o consolar.

  • Ismael Fernández
    Posted at 16:50h, 08 septiembre Responder

    Sylvia, muchas gracias por guiarnos en el camino de la meditación de un modo tan riguroso y a la vez tan lleno de amor y de verdad. Aunque me inicié en Mindfulness a través de uno de tus cursos, hace ya bastantes años, mi verdadero compromiso con la meditación empezó cuando me diagnosticaron Parkinson en 2022. Después de consultar con varios neurólogos/as, el consenso fue unánime: además del tratamiento médico y el ejercicio físico, la meditación podría ser una práctica muy adecuada para favorecer la convivencia con la enfermedad y hasta mejorar el estado general tanto a nivel de movilidad como de actividad cognitiva. Llevo 3 años practicando mindfulness de manera regular, y creo poder afirmar que ha sido una ayuda fundamental para mantenerme activo física y mentalmente, habiendo reducido drásticamente el estrés y la ansiedad que me causó el diagnóstico. Además de la práctica regular en casa, creo que tus propuestas de grupo de meditación y de retiros son una fuente de inspiración, de conocimiento y de refuerzo emocional. Por todo ello te doy las gracias de todo corazón.

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